domingo, 19 de septiembre de 2010


Te haré una promesa —dije—. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.
Las rodillas debieron de empezar a temblarme en ese momento porque de repente los árboles comenzaron a bambolearse. Oí el golpeteo de mi sangre más rápido de lo habitual.
Sonreí con amabilidad.
—No te preocupes. Eres humana y
tu memoria es un auténtico colador. A nosotros, el tiempo nos cura todas las heridas - dijo.
—¿Y tus recuerdos? —le pregunté. Mi voz sonó como si me hubiera atragantado, como si me estuviera asfixiando.
—Bueno —apenas dudó un segundo—. Yo no olvidaré, pero los de mi clase... nos distraemos con suma
facilidad….

3 comentarios:

una que otra palabra